{"id":88489,"date":"2016-08-18T09:24:34","date_gmt":"2016-08-18T07:24:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pauljorion.com\/blog\/?p=88489"},"modified":"2016-08-18T09:24:34","modified_gmt":"2016-08-18T07:24:34","slug":"productividad-competitividad-empleo-y-estado-social-iii-por-michel-leis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pauljorion.com\/blog\/2016\/08\/18\/productividad-competitividad-empleo-y-estado-social-iii-por-michel-leis\/","title":{"rendered":"Productividad, competitividad, empleo y Estado social (III), por Michel Leis"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Billet invit\u00e9. Traduction en espagnol par Myriam Fern\u00e1ndez de Heredia. Texte en fran\u00e7ais, <a href=\"http:\/\/www.pauljorion.com\/blog\/2014\/11\/12\/productivite-competitivite-emploi-et-etat-social-iii-par-michel-leis\/\" target=\"_blank\">ici<\/a>.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Competitividad<\/strong><\/p>\n<p>Es dif\u00edcil para las organizaciones de empresarios franceses plantear un discurso reivindicativo sobre la productividad del trabajo en Francia, ya que esta sigue siendo una de las mejores del mundo. Esto es al parecer una situaci\u00f3n favorable para los beneficios. Sin embargo, seg\u00fan las empresas, la insuficiente competitividad destruye las buenas cifras de productividad. Este es el mensaje del mundo econ\u00f3mico destinado a los pol\u00edticos, que la competitividad ser\u00eda el requisito previo para restaurar el crecimiento, crear puestos de trabajo y acabar con el d\u00e9ficit. \u00bfQu\u00e9 significa el t\u00e9rmino \u201ccompetitividad\u201d?<\/p>\n<p><!--more-->En teor\u00eda, la competitividad ser\u00eda la capacidad de una empresa para vender sus productos o servicios en el mercado en las cantidades y aproximadamente al precio (y por lo tanto con el margen) deseado. En realidad, la competitividad a\u00f1ade otra dimensi\u00f3n a la productividad, la de las relaciones de poder. Se pueden situar [i] en la actividad de la empresa los puntos en los que se ejercen estas relaciones de poder que son la expresi\u00f3n misma de la competitividad.<br \/>\nFig 1<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.pauljorion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Michel-013.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-70781\" src=\"http:\/\/www.pauljorion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Michel-013.png\" alt=\"Michel 01\" width=\"700\" height=\"233\" \/><\/a><\/p>\n<p>En origen, el precio pagado a los proveedores y subcontratistas refleja un complejo sistema de relaciones de poder que representa un determinante adicional de los aumentos de productividad. Establecer el equilibrio de poder favorable a su red de proveedores y subcontratistas permite minimizar las compras y as\u00ed aumentar el valor a\u00f1adido. En un sector en el que esta relaci\u00f3n est\u00e1 bien documentada [ii] se aprecia as\u00ed que se establecen para los subcontratistas objetivos de reducci\u00f3n de precios de un a\u00f1o a otro, situaci\u00f3n obviamente insostenible a largo plazo. Si los subcontratistas directos consiguen mantenerse, no ocurre as\u00ed con los subcontratistas de segunda o tercera fila, que est\u00e1n luchando para sobrevivir y se encuentran en una carrera para la reducci\u00f3n de costes por todos los medios, la robotizaci\u00f3n o la deslocalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas relaciones de poder son determinantes en la remuneraci\u00f3n del factor trabajo. Cuanto m\u00e1s en favor del capital est\u00e9n, menor ser\u00e1 la parte correspondiente al trabajo en el valor a\u00f1adido que supere los aumentos de productividad. Por ejemplo, los salarios iniciales no aumentan nada e incluso retroceden. Los \u00ab\u00a0acuerdos de competitividad\u00a0\u00bb dan lugar a disminuciones puras y simples de salarios. La indexaci\u00f3n se vincula al desempe\u00f1o de los trabajadores, los sistemas de bonificaci\u00f3n benefician sustancialmente \u00fanicamente a los salarios m\u00e1s altos. En consecuencia, la parte disponible para remunerar el anticipo de capital es mayor. Despu\u00e9s de un descenso inicial del 10% en la parte correspondiente a los salarios a mediados de los a\u00f1os 70, el movimiento contin\u00faa en los a\u00f1os 90, debido a las relaciones de poder que se establecen con los trabajadores. El aumento de la productividad o del valor a\u00f1adido benefician principalmente a la remuneraci\u00f3n de los anticipos de capital.<br \/>\nFig 2<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.pauljorion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Michel-023.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-70783\" src=\"http:\/\/www.pauljorion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/Michel-023.png\" alt=\"Michel 02\" width=\"700\" height=\"404\" \/><\/a><\/p>\n<p>Medias trienales que empiezan y terminan respectivamente el primero y el \u00faltimo a\u00f1o indicados. El per\u00edodo comienza en el a\u00f1o 1990 para todos los pa\u00edses, excepto Jap\u00f3n (1991). Mediados de los a\u00f1os 2000 significa 2007 para Australia, 2000 para Canad\u00e1, 2005 para Francia y Jap\u00f3n, 2004 para Italia, 1999 para los Pa\u00edses Bajos y 2008 para Espa\u00f1a y los Estados Unidos. Fuente: OCDE (2012), \u00ab\u00a0Proporci\u00f3n del valor a\u00f1adido entre trabajo y capital: \u00bfC\u00f3mo explicar la disminuci\u00f3n de la parte del trabajo? \u00bb<\/p>\n<p>Como consecuencia, puede parecer err\u00f3neo hablar de relaciones de poder. Sin embargo, es la capacidad de crear una relaci\u00f3n de dependencia del cliente con el producto la que determina la cuota de mercado y el precio al que se puede vender, y, en consecuencia, la cifra de negocios y el valor a\u00f1adido. Sin embargo, el precio de venta cubre un fen\u00f3meno dual, es a la vez una propuesta que resulta validada o no, y es un equilibrio de poder. Es una validaci\u00f3n, porque incluso si la empresa decide bajar el precio (por ejemplo, en caso de exceso de existencias o de p\u00e9rdida de cuota de mercado), el cliente compra o no el producto propuesto. Es un equilibrio de poder, ya que si el cliente quiere comprar este producto, el precio que sea aceptado por el cliente refleja su nivel de dependencia. [III]<\/p>\n<p>En definitiva, la capacidad de pago de los anticipos de capital es la combinaci\u00f3n del nivel de productividad alcanzado y de las relaciones de poder que se expresan, en origen, en relaci\u00f3n con los proveedores y empleados, y en destino, en relaci\u00f3n con el cliente. Lo que expresa el discurso de la competitividad, no es s\u00f3lo la oportunidad de vender productos en el mercado, sino este deseo de establecer un equilibrio de poder muy favorable y una alta productividad para remunerar los anticipos capital.<\/p>\n<p>Sin embargo, ser\u00eda un error ver en este discurso un mundo econ\u00f3mico en su totalidad tendiendo hacia una b\u00fasqueda del beneficio. Detr\u00e1s de la fachada de la unidad del discurso de las organizaciones patronales est\u00e1n surgiendo una serie de l\u00edneas de fractura. El discurso sobre la competitividad abarca realidades muy diferentes. Por una parte est\u00e1 la caza de los beneficios de las empresas dominantes, capaces de reproducir toda la gama de estrategias de aumento de la productividad y las relaciones de poder. Los discursos sobre la competitividad son s\u00f3lo un nuevo ropaje para el discurso del darwinismo social y la interminable b\u00fasqueda de superbeneficios. Por otro lado, hay empresas en situaci\u00f3n de dependencia m\u00e1s o menos pronunciada en relaci\u00f3n con sus clientes. Como no pueden fijar sus precios de venta, raramente est\u00e1n en condiciones de obtener un buen precio para sus propios proveedores. Pero incluso entre las empresas que podr\u00edan describirse como dominantes se establece una carrera a la dependencia del cliente, no entre competidores que operan en el mismo sector, sino entre los sectores dominados por unos pocos oligopolios que luchan por capturar el presupuesto de los clientes.<\/p>\n<p>La capacidad de una empresa para crear o no un equilibrio de poder favorable de hecho establece una oposici\u00f3n entre las empresas dominantes y las empresas dominadas y entre los sectores que tienen la capacidad de crear relaciones de dependencia con el producto y las que se sit\u00faan directamente en la capacidad que tiene el cliente de elegir entre productos adictivos y productos \u00fatiles.<\/p>\n<p>Que el mundo pol\u00edtico intervenga en un sistema de relaciones de poder es en s\u00ed mismo un ejercicio delicado. Intervenir, no para apaciguar, sino para fortalecer estas relaciones de poder en nombre de la competitividad significa, en el mejor de los casos, un desconocimiento total de lo que est\u00e1 en juego, y en el peor, la marca de una colusi\u00f3n extrema con las \u00e9lites econ\u00f3micas de las empresas dominantes. El resultado solo puede escapar al control de los pol\u00edticos. Sin embargo, esto es lo que est\u00e1 ocurriendo todos los d\u00edas bajo la mirada de aprobaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n (en su mayor\u00eda privados) que nos sirven y nos vuelven a servir cotidianamente el discurso sobre la competitividad.<\/p>\n<p>En el plano interno, las mec\u00e1nicas complejas de ayudas establecidas en el nombre del trabajo o la pol\u00edtica de la oferta benefician principalmente las empresas dominantes, que tienen tanto los medios para encontrar su camino en la jungla de las ayudas como la opci\u00f3n de reemplazar a intervalos regulares un empleo no subvencionado por un empleo subvencionado en virtud de la rotaci\u00f3n regular de personal propio de las empresas muy grandes. Esta capacidad de optimizar las ayudas puede reducir los costes de mano de obra y aumentar la remuneraci\u00f3n de los anticipos de capital, es decir, est\u00e1 aumentando las expectativas de beneficios. Este aumento de las expectativas de beneficios, junto con una percepci\u00f3n distorsionada del sistema de subvenciones les incita a conseguir m\u00e1s de sus proveedores y subcontratistas, que no tienen la misma capacidad de beneficiarse de estas ayudas, al menos no en las mismas proporciones.<\/p>\n<p>Si ampliamos el campo, como hacen las empresas multinacionales (que son a menudo las empresas dominantes), tenemos un muy buen ejemplo de optimizaci\u00f3n fiscal. Esto es lo que el discurso patronal califica de competitividad fiscal, elemento por supuesto esencial para la competitividad global. Los pa\u00edses del Este est\u00e1n apostando fuerte en este \u00e1mbito para ganarse el favor de los inversores, mientras que algunos para\u00edsos fiscales negocian con las autoridades fiscales de los Estados [iv] que ya son para\u00edsos fiscales para garantizar tipos muy bajos. Las empresas dominantes, las del CAC40 (o del BEL20 en B\u00e9lgica) soportan tipos impositivos que representan entre la mitad o un tercio del tipo impositivo normal, y a veces incluso menos.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de las pol\u00edticas de competitividad, que se dividen entre las subvenciones indirectas a la explotaci\u00f3n y las pol\u00edticas fiscales atractivas, los Estados favorecen a las empresas dominantes y contribuyen indirectamente a la presi\u00f3n que estas ejercen sobre los trabajadores y los proveedores: no hay raz\u00f3n para limitar los rendimientos del capital si los beneficios y las rentas del capital pagan tan pocos impuestos.<\/p>\n<p>Pero al desplazar la presi\u00f3n fiscal sobre las clases medias mediante las pol\u00edticas de austeridad, el Estado tambi\u00e9n interviene en la relaci\u00f3n entre empresas y consumidores. El Estado hace lo f\u00e1cil, tomar el dinero no d\u00f3nde est\u00e1, sino donde es m\u00e1s f\u00e1cil de tomar. Como consecuencia indirecta de estas pol\u00edticas, los gastos ya comprometidos pesan sobre los ingresos discrecionales de los hogares [v], la relaci\u00f3n de dependencia entre el producto y el consumidor es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de establecer. A estas pol\u00edticas del Estado se a\u00f1aden, obviamente, las empresas que est\u00e1n serrando la rama en la que se sientan y tratan de forzar la bajada de los salarios. La demanda solvente se va reduciendo a su m\u00ednima expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las estrategias de precios altos que se supone que representa el nivel de dependencia del consumidor dejan de funcionar. Algunos sectores de actividad pierden rentabilidad y experimentan crisis epis\u00f3dicas violentas, mucho m\u00e1s pronunciadas que la desaceleraci\u00f3n de la actividad observada en el plano general. M\u00e1s all\u00e1 de las relaciones de poder espec\u00edficas que se establecen entre los actores en el mismo sector, m\u00e1s all\u00e1 de la degradaci\u00f3n de las relaciones de poder basadas en la dependencia de los consumidores de los productos, m\u00e1s all\u00e1 de la competencia entre las empresas se construye una metacompetencia cuya finalidad es simplemente la supervivencia de algunas industrias, al menos en Occidente. Porque si todav\u00eda existe la relaci\u00f3n de dependencia, las restricciones en los presupuestos familiares son tales que s\u00f3lo los productos de coste m\u00e1s bajo logran encontrar su lugar en el mercado. En la mayor\u00eda de los casos, estos productos se fabrican en pa\u00edses sin normas sociales, as\u00ed es como la mayor\u00eda de la industria textil (excepto lo m\u00e1s alto de la gama) ha desaparecido de Europa Occidental; eso mismo podr\u00eda pasar ma\u00f1ana con la automoci\u00f3n o los electrodom\u00e9sticos. Algunas empresas multinacionales van a encontrar una soluci\u00f3n al encontrar nuevos clientes en los mercados emergentes, pero las empresas poco internacionalizadas desaparecer\u00e1n.<\/p>\n<p>Esta l\u00f3gica de metacompetencia trae consigo miles de recortes de empleos, que se suman a los que se pierden en nombre de la b\u00fasqueda de beneficios por productividad. Se puede cuestionar la l\u00f3gica que conduce a tales resultados. Debemos buscar explicaciones simples. Como es frecuente, la l\u00f3gica que rige tanto la toma de decisiones econ\u00f3micas como la de decisiones pol\u00edticas es una l\u00f3gica de corto plazo, incapaz de abarcar la totalidad de un problema. La carrera por la productividad y las relaciones de poder son una m\u00e1quina de concentrar la riqueza en manos de unas pocas personas, especialmente para unas pocas empresas dominantes y sus accionistas, mientras que se multiplica el n\u00famero de perdedores: desempleados, empresas declinantes y presupuestos estatales. Estas pol\u00edticas son suicidas y llevan en su germen una pregunta fundamental: \u00bfc\u00f3mo mantener la cohesi\u00f3n de una sociedad que no cuente con una entidad que establezca normas estrictas del juego, regule el equilibrio de poder y mantenga un Estado del bienestar?<\/p>\n<p>____________<\/p>\n<p>[I] Este patr\u00f3n no sigue la l\u00f3gica contable ni la de los saldos intermedios de gesti\u00f3n; los impuestos y derechos por lo general vienen antes que los beneficios y los gastos de funcionamiento no est\u00e1n aislados de los salarios en los saldos de gesti\u00f3n;<\/p>\n<p>[II] Existe una encuesta anual realizada por IHS Automotive que traza en detalle la relaci\u00f3n entre fabricantes y proveedores de equipo desde 2005<\/p>\n<p>[III] Vease mi post anterior sobre las relaciones de poder<\/p>\n<p>[IV] Es lo que acaban de recordar algunos periodistas con la revelaci\u00f3n de l \u201cleaks\u201d o filtraciones de Luxemburgo.<\/p>\n<p>[V] V\u00e9ase mi anterior serie de notas sobre las clases medias<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<blockquote>\n<p>Billet invit\u00e9. 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